El Fútbol Atómico y el Número Áureo

Relación del número de oro en la metodología atómica del fútbol.

Relación entre el número áureo y el Fútbol Atómico

Para muchos, las matemáticas son poco más que un recuerdo de los días escolares, y sin embargo, como dice la canción del amor, las matemáticas están por todas partes y el Fútbol Atómico no es la excepción. Raro es el proceso que no puede ser explicado con fórmulas, ya sea una explosión de moto, el crecimiento de una flor o el movimiento de un jugador dentro del terreno de juego. Por eso hay conceptos matemáticos que traspasan los tratados científicos y se convierten en ideas comunes que, de forma más o menos profunda, hasta los ajenos a la materia conocen y manejan.

Ese es el caso de phi, el número de oro. No es nada más que una cifra: 1,61803… seguido por infinitos decimales. Sin embargo, se trata de uno de los números que más fascinación ha levantado a lo largo de la historia. Estudiado hasta la saciedad, conviene distinguir tres componentes distintos en la historia del número áureo.

– El número de oro, ‘phi’ o número áureo: como decimos, es un número irracional que se expresa con la siguiente fórmula:

– La divina proporción o proporción áurea: es un concepto geométrico, que se da cuando al partir un segmento en dos partes desiguales, dividiendo el total por la parte más larga obtenemos el mismo resultado que al dividir la más larga entre la más corta. Esto podemos verlo reflejado en las dimensiones de un campo de fútbol, luego de estudios desarrollados por los ingenieros participanes en la metodología del Fútbol Atómico.

– La sucesión de Fibonacci: entra el en campo de la aritmética y está íntimamente relacionada con el número de oro. Se trata de una serie infinita de números naturales que empieza con un 0 y un 1 y continúa añadiendo números que son la suma de los dos anteriores, quedando con la forma siguiente:

0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987, 1.597, 2.584, 4.181, 6.765, 10.946, 17.711, 28.657…

Uniendo el concepto aritmético con su representación geométrica se obtiene una de las imágenes más comúnmente asociadas al número y la razón áurea: la espiral de Fibonacci.

La relación de esta sucesión con el número de oro estriba en que al dividir cada número por el anterior de la serie se obtiene una cifra cada vez más cercana a 1,61803, quedando el resultado alternativamente por debajo y por encima del número preciso, sin llegar nunca a alcanzarlo absolutamente.

En este punto haremos referencia a que los integrantes de nuestro cuerpo técnico son popularmente reconocidos con la terminación ‘-nacci’, por ejemplo, el profesor Luis Enrique Herrera, es conocido internamente como el profesor Quiquenacci.

Con estos tres conceptos diferenciados y aclarados, podemos afirmar que el modelo de juego de fútbol puede ser perfeccionado con la metología del Fútbol Atómico.